
Hace unas dos semanas, me comentaron que había un billete de avión muy barato para Estocolmo, sin pensarlo dos veces( de hecho no lo pensé ni dos segundos) me planté en frente del ordenador y cogí el vuelo . Acto seguido, pensé algo en lo que acababa de hacer...no sabía ni quienes íbamos, ni donde íbamos a dormir...
Así que después de un viaje de ida, en el que me pasé tooooodo el tiempo durmiendo ( debido a la fiesta cubana del día anterior ;) )llegamos a esta ciudad alucinante , con sus estrechas calles, sus casas de colores, sus 14 islas ,sus calles empedradas, sus cafés "subterraneos"( lo mejor para tomarte una merienda después de llevar andando toooodo el día) sus tiendas de ropa a la última moda, las de complementos para la casa en las cuales te llevarías todo, esa mezcla de lo antiguo con lo nuevo...
Esa cuidad donde la gente te saca una cabeza, y tú no haces más que sentirte como un "hobbit"(jejeje), donde en un lugar te puedes encontrar con un grupo de cuatro abuelillas que no bajaban de los 80 años tomándose como podían un kebab( y pasandoselo en grande) , donde por la noche para entrar a los sitios lo normal es pagar 14 euros y sin consumición( y en algunos según nos comentaron debías tener 23 años)donde en el intervalo de tres días, puedes ver el sol, la lluvía y la nieve, donde la gente va en manga corta cuando tú ya empiezas a no sentir los dedos de los pies...
De verdad, un fin de semana que he disfrutado como una enana, volviendo a ver el mar, con muchas risas, y descubriendo un país en el que yo nunca había estado y siempre me había llamado la atención .
Volveré, por supuesto, pero eso si, en veranito y con muuucho dinero, para poder hacer una rutilla por toda Suecia(jejeje) . De momento me conformo con mi próximo destino ,Ámsterdam .
PD: cada vez estoy más convencida de que cuanto menos piensas las cosas, mejor te salen.
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